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miércoles, 21 de diciembre de 2011

Box Office Hong Kong (09-11 de Diciembre de 2011): Wilson Yip planta cara a Tintín

Cinco películas autóctonas, una india, una coproducción húngaro-británica y cuatro americanas conforman la cartelera hongkonesa correspondiente a esta segunda semana de Diciembre.

El top se lo lleva en esta ocasión la muy animada Las Aventuras de Tintín: el Secreto del Unicornio, otra máquina de hacer dinero del tándem Steven Spielberg-Peter Jackson que está arrasando en todos los países donde se proyecta. A causa del furor desatado por esta adaptación del famoso cómic de Hergé un film como Magic to Win, de Wilson Yip, que en otras circunstancias sería candidato claro al número uno, dado que el director cuenta sus trabajos por auténticos acontecimientos en China, se tiene que conformar en esta ocasión con ocupar una muy meritoria segunda plaza. Después del rotundo éxito de crítica y público cosechado con su anterior trabajo, Ip Man, Yip se decanta en esta ocasión por la comedia de acción más familiar. Basada en la famosa serie de películas Happy Ghost de finales de los 80, Magic to Win nos cuenta la historia de una chica cuya vida cambia de manera radical cuando hereda los superpoderes de su padre. Gracias a ellos empieza a vivir de manera más cómoda e incluso los utiliza para sobresalir en el mundo del deporte. El abuso de sus poderes acaba por atraer a un acérrimo enemigo de su padre, quien lleva años tramando una cruel venganza. Protagonizan la cinta Louis Koo (Triple Tap, Don’t Go Breaking my Heart), Chun Wu (14 Blades, My Kingdom) y la guapísima debutante Karena Ng (ojito con ella, porque promete y mucho).

Recién estrenada y cerrando ya las posiciones de podio encontramos White Vengeance, también conocida bajo el título de Hong Men Yan, un film que centra su trama en el histórico banquete que tuvo lugar en el año 206 a.c. en Hong Gate, un lugar situado a las afueras de Xianyang, la capital de la Dinastía Qin. Las principales partes implicadas en tan singular ágape fueron Liu Bang y Xiang Yu, dos prominentes líderes de las fuerzas insurgentes que llegaron a rebelarse contra esta Dinastía, llegando el primero de ellos a fundar la Dinastía Han. Entre el nutrido elenco actoral que participa en el film hay que destacar la presencia del siempre efectivo Anthony Wong (Vengeance, Exiled) junto a otros actores menos conocidos para el gran público como los emergentes Leon Lai (Bodyguards and Assassins, The Matrimony) y Yifei Liu (A Chinese Fairy Tale). Dirige Daniel Lee, todo un especialista en rodar films épicos, con títulos como los recientes Three Kingdoms o 14 Blades.

En cuarto lugar un film taiwanés que ya va por su segundo mes en cartelera. Se trata de You Are the Apple of my Eye, una comedia con tintes melodramáticos que nos cuenta de manera harto nostálgica y divertida la vida de un adolescente taiwanés en tres etapas: sus años de instituto, de universidad y su llegada a la edad adulta. Todo un exitazo en su país y seguramente uno de los “sleepers” de la temporada. Y si longeva está resultando la andadura de You Are the Apple of my Eye, qué decir del film indio 3 Idiots, un auténtico bombazo en taquilla que lleva la friolera de quince semanas instalado en nuestro top diez. Esta comedia de 2009 dirigida por Rajkumar Hirani nos cuenta el periplo de dos amigos que buscan a otro compañero perdido. En este viaje se encontrarán con una apuesta perdida, una boda y un funeral fuera de control.

Sexta y séptima posición, respectivamente, para la nueva apuesta animada de la Aardman para estas Navidades, Arthur Christmas y el nuevo e incomprendido film protagonizado por Johnny Deep, The Rum Diary, propuestas internacionales que se completan con el Cascanueces en 3D dirigido por Andrei Konchalovskiy, colocada en penúltima posición, y las dos partes en las que se ha dividido la megaproducción de 275 minutos Warriors on the Rainbow: Seediq Bale, cinta épica basada en el “Wushe Incident”, que tuvo lugar en 1930: un incidente que acabó con una rebelión de los aborígenes taiwaneses contra las fuerzas coloniales japonesas. Dividida en dos fragmentos dada su larga duración, el último de ellos ocupa el octavo lugar de nuestra lista mientras que el primero cierra el top de esta semana. 
  
Por nuestro colaborador Francisco Nieto

martes, 15 de noviembre de 2011

Entrevista a Ching Siu-tung: coreografiando las artes marciales (Sitges, 2011)

La verdad es que para los aficionados al cine asiático, y al cine de Hong Kong en particular (amantes de las artes marciales), que una figura como la de Ching Siu-Tung venga a recoger un premio (en este caso La Máquina del Tiempo) a tierras españolas, es como un sueño: la oportunidad de ver y compartir unos momentos con una leyenda viva del cine de acción hongkonés es un auténtico lujo, y más cuando se mostró amabilísimo, contestando a todas nuestras preguntas, firmando autógrafos y dejándose fotografiar sin problemas…

Nuestros compañeros de Asiateca y nosotros mismos nos trasladamos durante cerca de una hora, el tiempo que pudimos compartir con Ching Siu-Tung, al mundo de los estudios de la Shaw Brothers, de las artes marciales y de tierras chinas (y eso que la terraza del Hotel Melià de Sitges no se parece en nada… en fin).

A pesar de las dificultades del “lost in traslation” (no por el buen hacer del traductor sino por lo complicado que es la adaptación de nombres del inglés al mandarín sobre todo de películas o nombres de directores y actores), creemos que disfrutaréis de la entrevista que os ofrecemos, en la que las primeras preguntas estaban relacionadas con la película que el director venía a presentar en Sitges, The Sorcerer and the White Snake.

CineAsia: La leyenda de la que habla la película The Sorcerer and the White Snake ha sido llevada al cine en varias ocasiones, ¿por qué hacer una nueva versión? ¿Por qué elegir otra vez esta historia?

Ching Siu-Tung: Esta historia la elegimos, además de por ser un cuento muy tradicional, porque encaja bien en el momento actual de tendencia hacia cines mágicos y épicos, como El Señor de los Anillos o Harry Potter. Quería hacer una película con un tema propicio para producciones orientales, y que pudiera demostrar que el cine oriental también está preparado para realizar este tipo de películas. Además, la última versión cinematográfica de esta historia es de hace más de 10 años y ya era un buen momento para hacer una nueva versión destinada sobre todo al público más joven.

CineAsia: ¿De ahí la colección de “animalitos parlantes” que aparecen en la película?

Ching Siu-Tung: Sí, esta es una película apta para todas las edades. Si os fijáis, en la película no se derrama ni una gota de sangre ni hay ningún muerto, lo cual permite que sea más accesible y familiar. Para todos los públicos, incluso para los niños.

CA: ¿Tenía usted clara desde el principio la participación de Jet Li en el proyecto?

CST: Sí, el papel de Jet Li estaba decidido desde el principio aunque no se sacó a la luz.

CA: Usted nunca ha rodado con tantos efectos digitales (CGI) y pantallas de croma: ¿cómo es trabajar con ellos? ¿Se complican las coreografías?

CST: Para mí también es un reto haber realizado esta película, aunque tampoco es tan extraño esta mezcla ya que siempre se ha combinado de una manera u otra, desde las artes marciales hasta los nuevos efectos digitales. Antes también utilizábamos muchos efectos especiales, quizás no informáticos pero sí de otros muchos tipos, con lo cual estoy bastante familiarizado con ellos.

CineAsia: Desde su punto de vista, como coreógrafo de acción, ¿cómo cree que ha evolucionado o cambiado el concepto de ‘acción’ (por ejemplo desde “Duel to the Death” hasta ahora)?

CST: La evolución básicamente pasa desde unas acciones y coreografías más puramente físicas hasta la incorporación de efectos especiales y ahora los efectos digitales. Hay dos puntos de vista contrapuestos, al principio parece más artificial pero en realidad las acciones físicas quizás son más naturales comparadas con mis primeras películas en las que parecen más artificiales. Es decir, ahora con los efectos especiales la película puede parecer un poco más artificial, pero las acciones más puramente físicas son más naturales que antes. Parece una contradicción pero así lo veo yo.

CineAsia: Y ya que hemos mencionado a “Duel to the Death”: ¿cómo fue ese paso de coreógrafo de acción a director, con una película tan contundente y espectacular?

CST: Realmente a mí siempre me ha gustado mucho más estar detrás de la pantalla que actuando delante de ella. Antes de dirigir Duel to the Death ya había trabajado mucho como director de acción y entonces la productora me ofreció dirigir la película y yo acepte. Como director creo que ahora tengo más control sobre la producción saliéndome de esferas más puramente técnicas para influir en aspectos mucho más amplios de mis películas.

CineAsia: ¿Podría explicarnos cómo fueron sus inicios en la Shaw Brothers con su padre y un director tan mítico como King Hu?

CST: La Shaw Brothers era como mi propia familia ya que cuando mi padre era guionista de la Shaw vivíamos en el complejo, en los estudios que tenía de la productora, y crecí en ese ambiente. Desde que era muy pequeño ya me acercaba a los platós para ver cómo se rodaban las películas, así que es como si hubiera crecido dentro del propio estudio de rodaje. Para mí King Hu es como si fuese un tío, ya que era muy amigo de mi padre e incluso he trabajado como secundario en algunas películas suyas.

CineAsia: Hablando de usted como actor: una de las pocas películas que protagonizó fue “Monkey Kung Fu”, ¿cómo se le ocurrió la idea de hacer ese “mono borracho” tan diferente de como lo había coreografiado Yuen Woo-Ping poco antes?

CST: En esa época Jackie Chan había producido una serie de películas donde aparecía haciendo el ‘mono borracho’ y la verdad es que decidí hacerlo de esa manera en Monkey Kung Fu un poco para hacerle la competencia (risas). Mi paso por la actuación fue realmente un capricho del momento y un poco por compromiso con la productora, pero después volví a mi trabajo como director de acción.

CineAsia: Ha trabajado con directores muy conocidos internacionalmente como Stephen Chow, Tsui Hark o Zhang Yimou… ¿podría definirnos a cada un con una frase?

CST: Stephen Chow es muy inteligente y muy original, muy humorístico. Hemos colaborado en 6 u 8 películas, primero como actor y luego como director de acción en comedias, sobre todo. Tsui Hark es muy polifacético, es director, productor, coreógrafo... para mí es de los mejores de China ya que tiene ideas muy maduras y claras.

CineAsia: Entonces, ¿se lleva bien con Tsui Hark? Existe una especie de leyenda negra acerca de que trabajar con él es bastante difícil…

CST: La verdad es que pasamos una temporada sin colaborar juntos ni vernos, pero eso no quiere decir que nos llevemos mal. Además, hace poco hemos estado comiendo juntos. Quizás dentro de no mucho colaboremos en una nueva producción.

CineAsia: ¿Y sobre Zhang Yimou?

CST: Zhang Yimou está al mismo nivel que Tsui Hark, pero al ser un director autóctono chino conoce mejor los gustos del público local, lo cual hace que quizás Tsui Hark sea más completo, ya que Yimou se centra más en el público chino. Desde luego ambos son de los mejores de China.

CineAsia: ¿Es muy diferente coreografiar para una comedia como “Shaolin Soccer” o para un wuxia tan serio como es “Hero”?

CST: Para mí no representa una diferencia de estilo ya que tampoco yo me defino estilísticamente hablando por una cosa en concreto. Colaboro con diferentes directores y depende de lo que exige cada película, cada director, plasmo mis ideas en las acciones, ya sea humor o películas más serias, pero para mí no es que sea un choque frontal o una frontera que deba traspasar. Empecé como actor de niño, a los 8 años, y ahora tengo cerca de 60, así que llevo más de 50 años trabajando en el mundo del cine, desde películas en blanco y negro hasta la actualidad, entonces para mí es ‘casi todo’ normal, ya he visto de todo (risas). Lo que no quiero es tener un estilo propio ya que todo estilo muy marcado será sobrepasado con el tiempo, por eso me gusta ir evolucionando. Quiero que en cada una de mis películas se vean elementos nuevos, no me importa realmente que no se identifique a primera vista con mi trabajo anterior, la cuestión es evolucionar.

CineAsia: Ha trabajado detrás de las cámaras como director, ha sido coreógrafo de acción y ocasionalmente ha hecho de actor, ¿qué le gusta más?

CST: Sin duda ser director. Para mí hacer las veces de director de acción ya es como una especie de relax, no me preocupo tanto. Entre película y película como director intercalo algunos trabajos en donde solo actuó como director de acción a modo de descanso.

CineAsia: Ha coqueteado también con la industria de Bollywood en India, donde coreografió las escenas de acción de “Krrish” con Hrithik Roshan, ¿cómo fue la experiencia?

CST: Pues mira, fue también que en Noviembre viajaré otra vez a la India para trabajar en la segunda parte de Krrish. Esta película en India fue todo un éxito, ha ganado premios y demás, y en Diciembre comenzaremos el rodaje de la segunda parte. En principio acudí sólo en calidad de director de acción, pero realmente me pidieron muchos consejos durante la producción y en muchas escenas ejercí directamente como director. Pero en esta segunda parte, para descansar un poquito, he pedido hacer solo el papel de director de acción. De todos modos, aunque vaya a ejercer este rol, realmente siempre se acaba interviniendo más allá de él, ya que te piden consejos y acabas actuando como director en algunas escenas, no tengo tampoco una mentalidad muy rígida a este respecto.

Por ejemplo, una cosa que mucha gente no sabe: en la ceremonia de las Olimpiadas de Pekín, la parte de la antorcha, fue idea mía. El director general de la ceremonia fue Zhang Yimou y me consultó cuál podría ser una manera de llevar la antorcha y se me ocurrió esto.

CineAsia: ¡Vaya, toda una sorpresa! Ya no hay tiempo para más (viendo las señas del coordinador de entrevistas del festival). Muchísimas gracias por concedernos parte de su tiempo y muy felices de haber podido charlar con usted.

CST: Muchas gracias por su entrevista, porque demuestra que ustedes saben de lo que hablan y no han venido aquí a preguntar bobadas.

Colorados (literalmente) y gratamente ‘emocionados’ después de estas palabras, nos hicimos unas cuantas fotos con Ching Siu-Tung y nos despedimos… hasta siempre maestro…

Por Gloria Fernández (CineAsia) y Jorge Endrino (Asiateca)

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Sitges 2011: Shaolin (China, 2011)

Año: 2011
País: Hong Kong - China
Director: Benny Chan
Duración: 131 minutos
Género: artes marciales
Interpretes: Andy Lau, Nicholas Tse,
Jackie Chan, Fan Bingbing y Jacky Wu

Olvidaos de la trilogía de Shaolin Temple protagonizada por Jet li y sus múltiples subproductos, falsas continuaciones y sucedáneos varios, pues esta nueva representación fílmica entorno a las enseñazas y hábitos de los monjes del templo budista más popular de la China, ha sido dirigida por uno de los mejores especialistas en cine de acción contemporáneo que la máquina de sueños de la ex-colonia británica tiene hoy en día entre sus afiliados: Benny Chan, un amante del blockbuster de consumo ocioso que en sí mismo podría aglutinar el dinamismo talentoso de Michael Bay y la visión corporativa de Jerry Bruckheimer. Pero Chan no disponía del presupuesto que estos dos mandamases de Hollywood consiguen en un abrir y cerrar de ojos, por lo que se tuvieron que buscar  inversores chinos con el fin de conseguir los 29 millones de dólares presupuestados inicialmente (formando un régimen de co-producción establecido desde hace un lustro con la Maindland): Emperor Motion Picture, China Film Group, los Huayi Brothers (los de Detective Dee de Tsui Hark) y hasta el propio departamento cultural del Sagrado Templo de Shaolin contribuyeron a la causa; pusieron toda la carne en el asador para poder conseguir el capital suficiente para poner en marcha la compleja logística que implicaba un ambicioso filme de estas características. Y es que con respecto al reparto tampoco quisieron quedarse cortos: Andy Lau, Nicholas Tse, Jackie Chan (en un rol muy secundario, de cocinero marcial), Fan Bingbing (modelo de la marca Renault) y Jacky Wu (actor marcial algo infravalorado, visto en Legendary Assassin o la reivindicable y defenestrada al pozo del olvido Fatal Contact). Todo un elenco de estrellitas algo veteranas participan en este impactante filme de artes marciales puro y duro, en el que destaca por encima de todo las impresionantes labores de recreación del templo original.

Pero, ¿qué puede ofrecernos esta enésima reconstrucción de las tortuosas sesiones de entrenamiento de los monjes que no hayamos visto con anterioridad en los últimos 30 años? ¿Más demostraciones de wu shu y kung fu rodadas en planos estáticos mientras intentamos diferenciar a los personajes centrales que, por culpa de los mismos peinados, se parecen unos a los otros? ¿Acaso un biopic realista de las sabidurías marciales que se practican en las distintas instalaciones de este consagrado templo, que en el año 2010 fue considerado  Patrimonio de la Humanidad? La respuesta la encontraréis en las dos horas y pico que ha necesitado Benny Chan para mostrar un poco la trayectoria del templo desde que se consolidó como respetado centro marcial, aunque ya avanzamos que no se trata de un filme convencional de artes marciales, pues para aportar algo de novedad al conjunto, ha introducido algunos elementos históricos externos (poco familiares para los espectadores de ultramar) y reforzar así una trama que se focaliza principalmente en ese período de entreguerras en las que se disputaban ciudades a blandazos y se unificaban territorios a golpe de bayoneta. Unos acontecimientos históricos que se dan por entendidos y que para el público foráneo pueden resultar complicados de relacionar (razón de más para aventurarnos a leer novela histórica china traducida al español, que de títulos abundan).

En todo caso, Chan se sirve de la historia milenaria de su país para ofrecer un thriller marcial que arranca cuando el general Hou Jie (Andy Lau desbocado) invade las instalaciones del templo mientras persigue a un enemigo del que no se apiada ni delante de los monjes. Su despotismo no tiene freno ni con los suyos, y al surgir discrepancias con su hermano (¿por qué va tan de cool Nicholas Tse?) por la manera de comerciar con los bárbaros extranjeros que empiezan a poner los pies en los territorios interiores de la China profunda, abre un conflicto familiar que termina con la conspiración de su hermano contra él, el asesinato de su hija pequeña y el exilio y posterior confinamiento obligado al templo Shaolin. Allí, y como un protegido más, decide dar un tumbo a su vida, poniéndose al servicio de un rígido instructor marcial (inmenso Jacky Wu) para intentar encontrar una vía de escape a su resentimiento. Pero pronto su hermano de guerras hallará su paradero, iniciando junto con los invasores extranjeros una guerra para conquistar toda la zona anexada a Shaolin. Armas de fuego contra sabiduría y fe budista. Varios serán los combates épicos que culminarán en un choque de fuerzas desestabilizadoras del ying y el yang.

Un gran evento para visionar en pantalla grande, esto empieza a quedar evidenciado. Y lo es porque detrás de las cámaras hay un gran hombre que sabe lo que quieren los productores y lo que les puede ofrecer. Dicho en otras palabras, Chan siempre utiliza la misma narración porque desde el primer día en que tomó una cámara y afrontó él solito una producción a sus espaldas le ha funcionado (consideremos como tal la imprescindible A Moment of Romance). Esto se resume en: una prolongada introducción en la que, además de presentar a los personajes centrales, ya los utiliza para situarlos en algún meollo con el que sorprender el espectador (arranque en mitad de un conflicto bélico, presentación de los poderes fácticos que dominan al pueblo y primeras reyertas entre compañeros de guerras); un consistente nudo en el que plantea varios caminos o soluciones a los conflictos que estamos presenciando (indicio de conspiración, despojamiento de todos los bienes del general, huida al templo y redención); y finalmente dos clímax finales (en este caso asalto nocturno y secuestro del respetado maestro unido a su rescate en la inmediata secuencia posterior y batalla final). Una fórmula apreciable en otros filmes de su autor (sí, digámoslo ya, aunque no ruede largometrajes ascéticos en los que no sucede nada, es un autor porque ha firmado siete libretos), como la adrenalínica Invisible Target (2007).

Hay muchas escenas y secuencias que por sí solas pagan, y que unidas conforman esta epopeya marcial en mayúsculas. Y es que contiene momentos impagables, por ejemplo, cuando el personaje que interpreta Andy Lau acepta que lo ha perdido todo y, para no renunciar a su dignidad, decide afrontar la redención rapándose al cero e ingresando a las órdenes de los shaolines. Tal vez éste sea el momento clave del filme, el momento que cierra la primera parte: se abandona la parte más bélica para centrarse a destilar de forma ligera la filosofía que aguarda en los confines del templo. Pero también hay otros momentos de pura acción que merecen ser destacados, como la huida nocturna en carro por unas montañas rocosas (y de la que no podemos desvelar nada más) o la traición cruzada en la cena donde se forja el conflicto entre los tres grandes soberanos de la región. E incluso podemos mencionar algún que otro plano concreto cómico como el que protagoniza un Jackie Chan cocinero y en el que usando sus habilidades ‘culinarias’ inserta a un enemigo en un gran wok. Y todo esto no sería posible si entre bambalinas Benny Chan no hubiera contado con un increíble equipo artístico: entre los pesos pesados, Alan Yuen (uno de sus guionistas con los que colabora asiduamente y encargado de la puesta en escena), el respetado Corey Yuen (en tareas de coordinación de los stunts) y Anthony Pun (encargado de la fotografía, como en otros filmes de Chan).

En definitiva, que si el año pasado Teddy Chan nos sorprendía con Bodyguards and Assassins por su elaboradísima reconstrucción de los conflictos que asolaron el Hong Kong de principio del siglo XX, parece que ahora Shaolin toma el relevo del blockbuster perfeccionista para rescatar el templo más famoso de China, magnificándolo si cabe aún más en una superproducción Maindland que contentará a los seguidores del género y a los que hasta ahora han dado la espalda a una de las cinematografías más importantes del mundo.

LO MEJOR: Atrezzo, las piruetas marciales y la secuencia situada en el segundo clímax final justo al momento que empieza a desmoronarse parte del templo.
LO PEOR: La banda sonora de Nicolas Errera, repleta de clichés y sonoridades recicladas de otros soundtracks, no reafirman la acción en su justa medida.

Por nuestro colaborador Eduard Terrades Vicens

miércoles, 26 de octubre de 2011

Sitges 2011: Día 5: Lunes 10 de Octubre: El gran madrugón

El lunes es un día especial. Imagino que algo tiene que ver la genética del organismo que le dicta a uno despertarse a horas intempestivas (el recuerdo de que el lunes es el primer día de la semana le marca a uno estando incluso en Sitges). Después de un fin de semana de auténtica locura en el stand de CineAsia, decidimos que por fin había llegado el día de estrenarnos en el Auditorio con las dos películas matinales: la coreana The Yellow Sea y el nuevo homenaje de Miike al chambara clásico, Harakiri 3D. La genética es sabia después de todo… pues nos encontramos ante dos de las grandes películas del Festival.

Ya habíamos tenido la oportunidad de ver The Yellow Sea en un visionado colectivo antes del festival. Entonces nos pareció que su director Na Jong-jin, que nos había deslumbrado con su debut en el 2009 The Chaser, había crecido como director, logrando una obra a la par reflexiva y desbocada, a la par contenida y desbordante. Muchos la comparan con el cine de Michael Mann, aunque es muy pronto para poder apreciar hacia donde se dirige el realizador coreano como director. Lo cierto es que The Yellow Sea, que tendrá distribución en España (Media3 Estudio anunció días antes del certamen la adquisición del film), es una nueva muestra del grado de perfección técnica y artística del cine coreano. 

Miike (que celebra este año su 20 aniversario como director) había deslumbrado el pasado año con la adaptación del chambara clásico 13 Asesinos. Un film que ha triunfado en su estreno en las salas comerciales españolas y que se espera sea un éxito en su salida en formato dvd y Bluray. Este año ha regresado a Sitges con una obra mucho más sólida, que respeta, complementa e incluso da valor añadido a uno de los grandes clásicos del género, Harakiri de Masaki Kobayashi. Es cierto que el 3D es atmosférico (las imágenes de la nieve cayendo acompañan en su tristeza a los personajes) y podría haberse evitado, pero todo son elogios para la contención que Miike muestra en el desarrollo de los personajes, centrándose en su dilema moral, en el dramatismo de su situación… dejando la explosión final como un mero contrapunto y no como el motivo de la película. A pesar de que muchos no vean a Miike en Harakiri, podemos afirmar que con esta película junto con Ninja Kids!, el director se encuentra a la altura de los grandes realizadores japoneses e internacionales.

El día dió para mucho más… aunque el que os habla poco después de Harakiri se bajara del Auditorio camino de la playa de San Sebastián rumbo al stand de CineAsia… La hongkonesa Revenge: a Love Story, un film que había pasado desapercibido y que tras su triunfo en diferentes festivales pudo verse en el Festival de Sitges. O el pinku musical Underwater Love, con fotografía de Christopher Doyle, que provocó el delirio entre el público del cine Prado. Algo que no sucedió con la coreana Invasion of Alien Bikini… Un film que nos había sorprendido y sigue sorprendiéndonos, por su mezcla continua de géneros, a pesar de que el decantarse por el melodrama (y es que los coreanos para esos no son nadie), y no responder a las expectativas que había despertado su título, pudo pasarle factura entre el público que acudió a la sesión a la 1 de la madrugada. Finalmente, no obstante, el film del realzador coreano Oh Young-doo se alzó con el Premio Noves Visions-Discovery.

CineAsia

Revenge: a Love Story (Hong Kong, 2010)

Probablemente una de las mejores películas salidas de Hong Kong en el último par de años, Revenge: a Love Story ofrece mucho más de lo que se puede esperar de la CAT III al uso: parte drama, parte thriller sangriento, pero sobretodo mucha emoción y un estilo visual de primera categoría es lo que hace que este título sea un imprescindible, especialmente para los seguidores del cine de HK que tan pocas alegrías se llevan últimamente.

Una serie de crímenes extremadamente crueles comienzan a sacudir la ciudad: dos mujeres embarazadas relacionadas con oficiales de policía son asesinadas, y su feto extraído y dejado al lado para que muera. El principal sospechoso es atrapado rápidamente: resulta ser Kit, un joven que en los interrogatorios destapa una historia de venganza. Ahí retrocederemos al pasado, donde Kit, un simple vendedor callejero, comienza a sentir algo por Wing, una joven estudiante que padece un ligero retraso mental, y que es cuidada por su abuela.

Esta es la segunda producción de 852 Films, la compañía de Josie Ho y Conroy Chan después del slasher de Pang Ho-Cheung Dream Home, que continúa dando vida al cine de HK con este drama violento, un thriller sangriento que con muy buenos argumentos se convierte en una CAT III de auténtico lujo. La trama se cimenta en una historia de amor que se convierte en una de venganza, con aires de slasher pero ambientación noir, y con mucha solidez, llenando poco a poco los huecos de la historia a través de flashbacks que relatan la parte más interesante de la misma (los inicios de la relación de la pareja), y que muestran cómo los personajes eran muy diferentes antes de los hechos traumáticos.

Uno de los cebos para atraer al público puede ser la presencia de la ex AV (Adult Video) star Sora Aoi, que después de películas como Big Tits Zombie o Evil Nurse 2, sube un poquito su listón en un papel en el que no es que llegue a demostrar mucho más, pero cumple, aunque sea sin pretenderlo, como joven con un cierto retraso mental de apariencia ida. Sin duda, el cambio de idioma es un impedimento para ella, y le da aún más aire de perdida, cosa que favorece a su papel, en el que le hacen el favor de no darle demasiadas líneas de diálogo. El que está realmente muy bien es Juno Mak, cantante de pop y por lo que se ve amante del cine sangriento: de su puño y letra viene la historia de la película, aunque le dejara la tarea de escribir el guión a alguien con más experiencia como el director Wong Ching-Po. Su interpretación es sensacional, si bien al principio le vemos un poco pasado de vueltas. A la que comienzan los flashbacks su parte es mucho más comedida y con buenos detalles. Un gran trabajo que ya le ha llevado a ganar algún merecido premio.

Wong Ching-Po dirige la que seguramente sea su película más sobria y en conjunto bastante superior tanto a Ah Sou (también conocida como Mob Sister), como a Jiang Hu, la película de triadas con Andy Lau y Jacky Cheung, visualmente interesantes, pero mucho más irregulares. A destacar también la fotografía de Jimmy Wong, con colores azulados, muy fría pero visualmente magnífica, jugando constantemente con las sombras, un trabajo sensacional.

Así pues, Revenge, a Love Story es una de las propuestas más duras y serias del panorama cinematográfico en Hong Kong que se aleja (por suerte para nosotros) del modelo de cine actual en HK, siempre con vistas a la taquilla en la China continental. Este es cine del de siempre, arriesgado, emocionante, escandalosamente sangriento, pero con una historia y personajes interesantes. Una rareza que hace volver, aunque sea momentáneamente, a la variedad de propuestas que siempre ha sido una constante en el cine de HK.

De nuestro colaborador Víctor Muñoz (El Pozo de Sadako)

martes, 25 de octubre de 2011

Sitges 2011: Día 4. Domingo 9 de Octubre: Gantz, Gantz, Gantz.

Sí, lo sé... soy consciente de que no estamos en Sitges, de que han pasado unos días desde que una buena parte de la población costera se unía a los asistentes al festival para tostarse en plena playa de San Sebastián (en estos momentos está cayendo sobre Barcelona una tormenta para quitarle el hipo al más plantado). Pero las cosas son así: después de uno de los festivales más concurridos de los últimos años, y tras el paréntesis de la semana pasada en la que parte del equipo de CineAsia se encontraba en Málaga celebrando la Semana de Corea en la UMA, retomamos las crónicas diarias del Festival de Sitges... en un intento de atenuar la depresión post-sitges, común entre el mundo de los cineasiáticos y amantes del cine en general.

El domingo día 9 fue el día de Gantz. La saga Gantz es la adaptación en acción real del manga homónimo creado por Hiroya Oku, y editado en España por Ediciones Glénat. Gantz se convirtió desde su aparición en un fenómeno: con 32 volúmenes editados hasta la fecha en Japón y 16 millones de ejemplares vendidos en los últimos 10 años, fue convertido a anime y emitido en televisiones de medio mundo. La adaptación a la gran pantalla se ha convertido ya, con un presupuesto de más de 40 millones de dólares, en una de las sagas más caras y exitosas de la historia de Japón. La película se proyectaba a las 16 horas en un Auditorio totalmente entregado, y que poco después de finalizar, un numeroso grupo de seguidoras de la serie, y en concreto de uno de sus protagonistas: Kazunari Ninomiya (uno de los líderes de la banda Arashi), se dieron cita en nuestro stand para hacerse una foto junto a su actor favorito, además de comprar el dvd de Gantz, recién editado por Media3 Estudio.

Pero el día dio para mucho más. Como la japonesa Milocrorze, una producción de Shochiku dirigida por Yoshimasa Ishibashi que podría definirse como: "la gran bizarrada" o "una frikada de auténtico delirio". Divertidísima película que guarda tres historias en su interior con un nexo común, una fantástica historia de amor que nos pasea en el espacio y el tiempo desde los años setenta al período Edo y sus samuráis. Mezclando animación con la imagen real, look manga, y contando entre sus protagonistas con Takayuki Yamada (uno de los protagonistas de Crows Zero) que hace una interpretación de auténtico lujo (sí señor, un actorazo), Milocrorze no os la podéis perder. Japón nos rerservaba dos sorpresas más: Smuggler, Basada en un conocido manga escrito por Shoei Manabe y publicado entre los meses de mayo y agosto de 2000 el film es un auténtico disfrute para todos aquellos aficionados a las adaptaciones manga en imagen real y Vampire, la visión de Shunji Iwai del mito vampírico, en la que es su primera incursión en el cine americano.

Mucho esperábamos de Ching Siu-tung y de su The Sorcerer and the White Snake tras su pase por Venecia. La cinta original de 1962, White Snake, ya tuvo una adaptación en 1993 titulada Green Snake que dirigio Tsui Hark y protagonizó entre otros, Maggie Cheung. La película resulta entretenida pero peca en exceso de la parafernalia digital... única pega a la visita del director hongkonés que recibió merecidamente la Máquina del Tiempo por su carrera cinematográfica.

CineAsia

miércoles, 12 de octubre de 2011

Sitges 2011: Día 3. Sábado 8 de Octubre: Kim Ki-duk reta a Sex and Zen

Momento de calma en Sitges. Hay que aprovecharlo. Mientras una parte del equipo se encuentra en estos momentos con Na Jong-jin (que esta mañana ha presentado The Yellow Sea, un film que ha entusiasmado tanto al público y a la crítica), la otra (es decir el que esto os escribe) ayudado por Patricia y Victor, de El Pozo de Sadako, hemos decidido abrir el stand...

(Tres días más tarde)

Sitges es fantástico... Lo que era un momento de calma se convirtió minutos más tarde en tres días de locura  colectiva en la que lo máximo que hemos podido hacer es twittear y andar actualizando facebook. Vamos a intentar recuperar la crónica de la jornada. El coreano Kim Ki-duk presentaba en el Prado Arirang, un "falso-documental" o no, con el que regresaba al mundo del cine tras entrar en una depresión que le ha acompañada a lo largo de los últimos años. Desengañado del cine, el realizador se desnuda ante la cámara y el espectador a lo largo de 100 minutos. ¿El resultado?

El cineasta Rakeysh Omprakash Mehra (Delhi-6, 2006), junto al documentalista Jeff Zimbalistnos nos ofrecen en Bollywood The Greatest Love Story Ever Told un recorrido por los últimos sesenta años del cine popular indio en los que la música, la danza, el colorido y, evidentemente, el romance se han convertido en el epicentro de las preferencias del público y han llevado a su industria de cine a ser una de las más importantes del mundo en términos numéricos. Un vido-clip gigante que aúna la emoción con la tragedia, la sonrisa con el llanto; que nos descubre esas pasiones que muchas veces, más de las que deberíamos, hemos perdido a la hora de entrar a una sala de cine.

Y para los más noctámbulos, el Auditorio les tenía reservada la traca final... esta vez en 3D, para que las glándulas mamarias de las protagonistas de Sex and Zen 3D: Extreme Ecstasy pudieran contemplarse con propiedad, convirtíendo el film en una orgía de dagas voladoras, escotes desbocados y lujuria en tres dimensiones. La película se ha convertido en la película más taquillera de toda la historia de Hong Kong.

CineAsia

martes, 11 de octubre de 2011

Sex and Zen 3D: Extreme Ecstassy (Hong Kong, 2011)

Año: 2011
PaísHong Kong.
Director: Cristopher Sun Lap Key.
Duración: 129 m.
Género: Comedia Erótica.
Protagonistas: Hiro Hayama, Saori Hara,
Leni Lan, Kirt Kishita.

Sinopsis:
Wei Yangsheng, un erudito perteneciente a la Dinastía Ming, piensa que la vida es muy corta y que lo único importante es perseguir el placer sexual máximo mientras el tiempo lo permita. En estas conoce a Tie Fei, la bella hija de un monje taoista, con la que se casa al caer rendidamente enamorado. Las dificultades comenzarán cuando los encuentros amorosos entre marido y mujer sean un auténtico descalabro y ambos conyugues deban buscar otro “tipo” de satisfacciones acudiendo a personajes mucho más versados en las artes amatorias. Pero no todo será paz y armonía en un Reino donde los favores (sexuales) se pagan a un precio demasiado elevado. 


Crítica:
Sex and Zen fue una comedia erótica rodada en Hong Kong en 1991 dirigida por Michael Mak y protagonizada por Lawrence Ng y Amy Yip. Basada de manera más o menos fidedigna en un relato erótico del siglo XVII escrito por Li Yu, este film significó el inicio de una fructífera saga que se concretó en dos secuelas posteriores, hasta llegar veinte años después a esta Sex and Zen 3D: extreme eccstassy que ahora nos ocupa. Vaya por delante el revuelo que esta película causó en la fecha de su estreno en toda la China Continental, dado que se publicitó como la primera película pornográfica rodada en tres dimensiones en todo el mundo. Hordas de ávidos espectadores deseosos de poder disfrutar de lo nunca visto antes en pantalla se desplazaron a Hong Kong como en su día nuestros padres y abuelos cruzaban la frontera con Francia para deleitarse con las películas que el régimen prohibía. En cuanto a la propuesta fílmica se refiere hemos de decir que Sex and Zen 3D da lo que promete pero siempre sin lanzar las campanas al vuelo, ya que va muy justita de guión y los actores destacan más por sus virtudes contorsionistas que por sus dotes actorales. Seguramente para las mentes orientales más retrógradas lo que este film nos enseña puede resultar escandaloso y provocador, pero cuando un espectador occidental se enfrenta al film no puede más que esbozar una sonrisa cómplice ante lo que no deja de ser un mero divertimento sazonado con unas cuantas escenas picaronas dignas del mejor Álvaro Vitalli o los ínclitos Esteso y Pajares. Es cierto que el despelote es continuo y en 3D todo parece cundir más, pero también lo es que la censura ha hecho estragos en las escenas más subidas de tono y no incomodarían ni al mismísimo Arcipreste de Hita (de todas maneras por la red ya circulan las versiones en alta definición sin censurar y director´s cut con multitud de añadiduras). Algunas secuencias son pura antología del surrealismo visual: aquella en la que dos de los protagonistas practican una especie de coito aéreo agarrados a una correa de hierro o aquella otra en la que se practica a pelo un cercenamiento viril para sustituir el miembro por otro, en principio de caballo, y finalmente de mono (sic), sin resistirnos a desvelar que incluso se puede llegar a levantar una rueda de carro metiendo el pene por su eje (para que tomen nota los programas del tipo “El hombre más fuerte del mundo”).

El metraje es excesivo, lo que repercute de manera acusada en el ritmo de lo narrado; y como suele ocurrir en casi todas las películas de esta guisa sobran casi todos los trozos dialogados. El director se permite el lujo de ir soslayando pequeños homenajes a diversos géneros típicos de la cinematografía china: desde los wuxia, pasando por la comedia más alocada y las películas de artes marciales, e incluso se permite ciertos filirteos con el cine de terror, todo ello desde una perspectiva marcadamente machista donde las mujeres son meros objetos sexuales cuyo único objetivo en su vida es dar gozo y deleite al macho cabrío.
En definitiva, un film acartonado con cierto olor a naftalina que no se puede desdeñar en su totalidad dados los medios digitales (se nota hasta el último yen gastado) y humanos (los actores deberían cobrar un plus por su desenfreno físico) empleados.   

Lo mejor: Algunas escenas de sexo son originales y están muy bien rodadas.
Lo peor:  El guión desbarata cualquier acercamiento mínimamente serio al asunto.

De nuestro colaborador: Francisco Nieto

jueves, 29 de septiembre de 2011

A Chinese Fairy Tale (Hong Kong, 2011)

Director: Wilson Yip.
Con: Louis Koo, Yifei Liu, Shao Qun-Yu,
Kara Hui.
País: China, Hong Kong.
Año: 2011
Género: Fantasía, artes marciales, romance.
Duración: 101 minutos.

Antes de nada, para los pocos que no lo sepan, hay que decir que se trata de un remake de la magnífica Una Historia China de Fantasmas, del maestro Ching Siu-Tung. Si ya existe cierto reparo cuando nos enfrentamos a cualquier remake, os podéis imaginar lo que significa echar mano de un clásico de este calibre, incluso viniendo avalado por Wilson Yip, director de Ip Man 1 y 2, entre muchas otras películas de prácticamente todos los géneros.

Supongo que muchos de vosotros, tal como me ocurrió a mí hace ya muchos años, quedasteis fascinados por la mezcolanza de géneros que aglutinaba la original (artes marciales, wuxia, fantasía, comedia, romance…), y os abrió las puertas del cine oriental. Pues ese cariño que le tengo a la versión de 1987 es el primer muro con el que se tiene que topar el remake, pero claro, uno quiere ser justo con la película y me tuve que plantear una cosa: “ya no soy un niño de diez años, quizás esta película no va dirigida a mí, sino a intentar acercar ese género a los niños de hoy en día. Y los niños que son niños ahora, no se van a escandalizar porqué los efectos especiales estén creados por ordenador”. Esta reflexión me ha hecho ser más objetivo y debo reconocer que el remake funciona, y si funciona para mí, seguramente funcione mucho más con los niños actuales. Con todo esto no quiero decir que el film se base en los efectos especiales CGI y que tenga poco más que ofrecer, es sólo un apunte con el que más de uno de vosotros puede sentirse identificado. Pero afortunadamente, el remake tiene respeto por el original y también cuenta con aciertos propios.

La China rural, la dirección artística, la fotografía y el casting intentan emular a su película madre, e incluso la dirección toma algo prestado de esa agilidad característica de Ching Siu- Tung. Eso sí, en las coreografías de artes marciales pocos pueden equipararse al maestro, cosa que junto con la artesanía de los efectos de antaño y su romanticismo, hacen que pensemos durante algunas secuencias: “¡Cómo me gusta Una Historia China de Fantasmas (1, 2 y 3)!”, o incluso “¡Cómo me gusta La Novia del Cabello Blanco (1 y 2), de Ronnie Yu!” 

Así que sin desmerecer la versión actual y reconociéndole ciertos méritos, tengo que decir que esta A Chinese Fairy Tale no será la que os haga olvidar la original, pero ya es mucha virtud hoy en día que al menos consiga recordárosla. Y ojalá que cause en los chavales el mismo impacto que consiguió en nosotros la de finales de los ochenta.

Lo mejor: El respeto en las formas y en el fondo a la original.
Lo peor: No poder sacarme de la cabeza la original.   

Por nuestro colaborador Óscar Sueiro