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miércoles, 23 de noviembre de 2011

La película taiwanesa Colorful Mind, mención especial en el FICI 2011 de Madrid

La película brasileña Las Mejores Cosas del Mundo dirigida por Lais Bodanzky ha recibido el Premio a la Mejor Película que otorga el Jurado Internacional del Festival Internacional de cine para la Infancia y la Juventud de Madrid, que se ha celebrado entre el 14 y 19 de noviembre en los Cines Dreams del Palacio de Hielo de Madrid, está organizado por la Asociación Tambor de Hojalata y patrocinado por el Ministerio de Cultura, la AECID, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid.

Por otro lado, el Jurado Juvenil Internacional,  ha concedido el Premio a la Mejor Película al filme Mañana será un buen día por el “intenso e impactante retrato fidedigno de la realidad” que se muestra en la cinta polaca.  Asimismo han decidido premiar con una Mención Especial a la película taiwanesa Colorful Mind (Los Colores de la Imaginación), del director Kun Hao Chen. La película se desarrolla durante los años 70 y empieza con la llegada del nuevo e idealista profesor de arte Yuntian Guo. Guo llega de la gran ciudad a un pueblo perdido. Ante la sorpresa de todo el mundo, Guo piensa que uno de sus estudiantes que había estado suspendiendo en clase de arte, tiene un don...

Para más información: FICI 2011

lunes, 25 de julio de 2011

Au Revoir Taipei (Taiwán, USA, Alemania 2010)

Año: 2010
País: Taiwán, USA, Alemania
Director: Arvin Chen
Duración: 85 m.
Género: Comedia romántica
Protagonistas: Amber Kuo, Yao Jack,
Ko, Frankie Gao, Peggy Tseng.

Más información:

Sinopsis: La novia de Kai acaba de partir rumbo a París. Sumido en una depresión por su ausencia, Kai pasa las noches en vela en una librería, que utiliza a modo de biblioteca, donde intenta aprender francés lo más rápidamente posible con el objetivo de acudir al encuentro de su amada. Pronto atrae la atención de Susie, la dependienta del local, quien intenta una y otra vez iniciar una conversación con el perseverante Kai. Por otro lado, el mafioso conocido como Hermano Bao, tío de Kai, está cansado de su atribulada vida y piensa en la jubilación, aunque no sabe si traspasar el negocio a su sobrino preferido o a Hong, líder de una banda de matones no muy brillantes, precisamente.

Crítica:
Avalada por el Premio Netpac 2010, galardón que se otorga a la mejor película asiática vista durante el Festival de Berlín, Au Revoir Taipei, título que nos remite instantáneamente al clásico de Louis Malle, Au Revoir les Enfants, nos explica las aventuras de un joven quien, al marchar su novia a estudiar a París, decide pasarse las tardes en una librería aprendiendo francés para poder ir a visitarla. Todo esto dará pié a que conozcamos a un nutrido grupo de extravagantes personajes con los que vivirá una noche bastante peculiar, muy al estilo del Jo, Qué Noche de Martin Scorsese. El director del film, Arvin Chen, ha contado para el que es su debut en el terreno del largometraje con la inestimable ayuda en su faceta de productor ejecutivo del laureado cineasta alemán Wim Wenders (lo que nos puede dar una pista del porqué fue premiada en Berlín); y si uno analiza el film puede encontrar cierta similitud con el cine del director de El Cielo sobre Berlín: la crisis de identidad de algunos de sus protagonistas, como el caso del hermano Bao, un mafioso cansado y extenuado de su corrompida vida, que ansía retirarse y entregar el bastón de mando a alguno de sus atolondrados sobrinos (uno de ellos, jefe de una banda de inusual vestimenta a la que hay que echar de comer aparte, es sin duda de lo mejorcito de la función); o esos paseos urbanos donde se pulsa de manera fehaciente y muy fidedigna el ritmo de una ciudad, aquí una Taipei de colores brillantes que contrastan con el cielo nocturno y que de alguna manera también nos acerca al Richard Linklater de Antes del Amanecer. Todo ello mostrado con esa mezcla de géneros tan característicos en el cine taiwanés donde a una escena de persecuciones le sigue una romántica, y a esta otra de corte mágico-realista, y con una banda sonora excelente (firmada por Wang Hsu, un joven compositor taiwanés que acaba de poner la banda sonora a la comedia Love You 10.000 Years), contrapunteada con sublimes momentos de jazz. A destacar también algunos diálogos hilarantes, como los que se producen entre el desgarbado y tímido amigo del protagonista y los matones que lo secuestran. La gracia del asunto estriba en que aquí nadie quiere hacer daño a nadie; no existen explosiones ni violencia gratuita, e incluso algún personaje se disculpa cuando golpea a otro un poco fuerte. Es simple diversión con mensaje un tanto trillado: el amor nos puede pasar por la cara sin darnos cuenta si estamos cegados ante una quimera imposible de alcanzar. Final feliz para todos con bailoteo incluido y a otra cosa mariposa.
En definitiva, un trabajo que destaca por su hermoso estilo visual y por la notable caracterización de sus personajes estrafalarios, pero que pierde fuelle cuando flirtea con elementos dramáticos.

Lo mejor: Algunos secundarios están muy bien buscados.
Lo peor: Funciona como comedia, pero no como drama.

Por nuestro colaborador Francisco Nieto

miércoles, 16 de marzo de 2011

Taipei Exchanges (Taiwán, 2011)

Año: 2010
País: Taiwán
Director: Hsiao Ya-Chuan
Duración: 82 m.
Género: Comedia
Protagonistas: Kwai Lun-Mei, Lin Zaizai,
Chang Han, Kosuke Atari, Ma Yuli.

Más información:

Sinopsis: La historia comienza con Doris (Lun-Mei Kwai) quien abre un café con su hermana Josie (Lin Zaizai). Al principio Doris tiene más bien una mentalidad empresarial, mientras que Josie es más idealista. Sin embargo, el proceso de intercambiar cosas no por su valor monetario, sino por su valor significativo, lentamente va transformando a las dos hermanas. Esta curiosa forma de funcionar atraerá al local a los más variopintos personajes, de los que aprenderán que en esta vida hay algo más importante que los bienes materiales

Crítica:
Existen películas de las que no esperas gran cosa y sin embargo te sorprenden gratamente. Taipei Exchanges es uno de estos casos: un film amable, delicado, y con un punto de ternura que sin duda llegará al corazón del más rudo espectador. Con un arranque tan simple como original, la apertura de un café poblado de extrañas curiosidades traídas el día de su inauguración y que pueden ser cambiadas por artículos similares, Hsiao Ya-Chuan, discípulo aventajado del gran Hou Hsiao-Hsien, quien aquí ejerce labores de productor ejecutivo, tiene un muy buen ojo para el estilo y para la técnica, con un ejercicio perfecto de multicapas donde hay lugar para la comedia, el romance e incluso para una especie de pseudo-documental donde los habitantes de Taipei se someten a las mismas preguntas hipotéticas planteadas por los personajes que aparecen en la película. Esta especie de reportaje encierra algunos de los momentos más mágicos del film: hay respuestas sencillamente brutales en cuanto a su sinceridad y honestidad. Pero Taipei Exchanges ofrece mucho más: una narrativa que se va tejiendo en subparcelas, donde pequeños personajes que van y vienen nos explican sus historias e ilusiones; una banda sonora excelente a ritmo de jazz perfecta para vivir lo que podríamos llamar “momentos Nescafé”; unas intérpretes en estado de gracia, destacando sobremanera las dos hermanas protagonistas, Doris (Kwai Lunmei) y Josie (Lin Zaizai), tan distintas y a la vez tan iguales, y la madre de ambas, contrapunto humorístico tronchante cada vez que intenta cuestionarse las intenciones y objetivos en la vida de sus hijas… y así podríamos seguir cantando las alabanzas de una obra mayúscula escrita a base de pequeños trazos. Y encima tiene el logro de hacerte reflexionar acerca de cómo cada uno de nosotros potencialmente tenemos muchas cosas que contar sobre la experiencia de nuestras vidas y cómo estas historias no harán sino que aumentar con el paso del tiempo.

En definitiva, una gozada que se bebe a pequeños sorbos y que no debería pasar desapercibida para el buen catador de cine.

Lo mejor: Todo.
Lo peor: 82 minutos que pasan como un suspiro. ¡Queremos saber más de las andanzas de Doris y Josie!

Francisco Nieto

miércoles, 5 de enero de 2011

Asian Tour (segunda parte): Japón, Hong Kong, China, Taiwán

De nuestro colaborador: Eduard Terrades Vicens

Invisibilidad asiática

Reflexionemos antes de entrar en materia: creo sinceramente que en nuestro país existe una especie de racismo cinematográfico o discriminación pasiva del cine minoritario a favor de las producciones norteamericanas, impulsada en parte por el acomodamiento intelectual del que hace gala el público que asiste a las multisalas prefabricadas. Ya saben, que un actor tenga los ojos “achinados” frena a las audiencias (¡aún recuerdo carcajadas en el estreno de Acantilado Rojo por según qué expresiones faciales salían a relucir en las caras de los actores en secuencias de máximo dramatismo!). O ver una diva con una tez más oscura impide que se activen las testosteronas masculinas más básicas, pero si a ese mismo público les pones cualquier actriz estadounidense o latina medio desnuda, pierden el culo a la primera de cambio. Esto, y el factor cultural (a la que a toda persona con rasgos marroquíes, pakistaníes, etc. se la mira con ojos dubitativos) impide el estreno comercial de los grandes musicales de Bollywood y de las curiosas producciones de Kollywood o Tollywood

Si no es así, no se entiende las causas que están llevando a la invisibilidad de centenares de productos con el sello de calidad que les otorga su denominación de origen, con una fuerte personalidad, pero que con un mínimo de esfuerzo resultan comprensibles a ojos de cualquier occidental. Dada su capacidad por innovar creativamente o simplemente al no insultar la mente del espectador, deberían tener una oportunidad en ciertos circuitos más abiertos que no en la sala de cine de versión original. Por otro lado, sería necesario que el cinéfilo de grado medio, con pleno derecho a visualizar cualquier producción norteamericana (como todos hacemos), apoyase a esas distribuidoras que apuestan por una serie de cinematografías periféricas que garantizan un grado de conocimiento multicultural poco estudiado, permitiéndole acceder a una serie de países asiáticos a los que seguramente nunca podrá viajar.

Viendo los box-office anuales correspondientes a nuestra demarcación geográfica, resulta preocupante constatar que a las alturas que estamos aún no se tenga una mayor sensibilidad por esos filmes procedentes de países asiáticos con una rica tradición cinematográfica que, con el paso del tiempo, han venido demostrando que no son simples fabricantes de películas exóticas (léase las enérgicas producciones de India o la serie B japonesa de antaño). No depende exclusivamente de nosotros pues defender el cine oriental, sino de esos espectadores con cierto interés cultural. Y para ellos vamos a desmenuzar todos esos posibles proyectos que desembarcarán de una manera u otra en los próximos meses:

Japón: comercialidad, manga-eiga y serie Z

Cine trash pasado por la batidora de una poderosa major como es Nikkatsu, que con el impulso definitivo de su sello Sushi Typhoon promete sesiones de gore combinadas con erotismo bizarro de las manos de Nishimura, Sono (que a finales de Enero verá su estreno en territorio nacional de su polémica Cold Fish) o Iguchi. De este último se espera la inminente presentación de Karate Robo-Zaborgar, un filme que recicla una vieja serie tokusatsu y en la que el héroe en función disponía de una motocicleta con vías de transformarse en un robot con un look muy acorde con el diseño de la época de esas series con brutos mecánicos. 

Otra posible ida de olla puede ser Battle Royal 3D, cuyas primeras imágenes no presentan demasiadas novedades con respecto a la original, lo que la convertirá en una mera reconversión al formato estereoscópico para subir el precio de las entradas.  Una de las producciones que sí esperamos con ansiedad es Gaku: Minna no Yama, la live-action movie basado en el manga para adultos de homónimo nombre sobre rescatadores de alta montaña. La obra original de Shinichi Ichizuka ha sido editada parcialmente en España y es un canto al naturalismo desde la óptica de un enamorado de las montañas que hace de voluntario en un equipo de rescate de los Alpes japoneses. Su previsión de estreno es para el 7 de Mayo próximo, y seguramente se convertirá en un pequeño blockbuster ideal para calentar la pretemporada veraniega.

Pero el manga-eiga que más expectación ha causado en los últimos meses es Gantz, cuya primera película llegará a Japón a finales de Enero al mismo tiempo que en Estados Unidos se proyecte de forma simultánea en más de 300 salas. Increíble, y más por una película que recrea un seinen manga con brutales escenas gráficas, y que mucho me temo que recibirá algún que otro ataque de los de siempre, es decir, de esas mentes conservadoras que nunca visionan las obras que critican. El cómic original de Hiroya Oku plantea la posibilidad de redimir tu alma si has muerto por accidente mediante un juego virtual no exento de violencia extrema. Algunas escenas escabrosas han propiciado que el fantasma de la censura no permita disfrutar de él como es debido en algunos países, pero damos por hecho que la versión para cines ha sido suavizada para poder recaudar más dinero. La segunda película se espera que llegue a finales del 2011

El cine de autor o costumbrista también tendrá cabida en la industria japonesa: desde Smuggler, nuevo proyecto de Katsuhito Ishii que adapta una historieta gráfica de Shôhei Manabe, pasando por el retorno por la puerta grande de Hiroyuki “Sabu” Tanaka con su esperada Usagi Drop, y recalcando al imprescindible Nobuhiro Yamashita, que se ha atrevido a retratar esos violentos movimientos estudiantiles de 1969 (que en su época ya reivindicó Koji Wakamatsu) en My Back Page.

Aunque, sin duda alguna, los adictos al anime ya esperan con devoción la segunda producción de Goro Miyazaki (el hijo del fundador del Studio Ghibli), que se prevé para mediados de verano. Kokuriko-zaka Kara (algo así como ‘La Colina de las Amapolas’) adapta un shôjo manga costumbrista de 1980, cuya protagonista es una chica huérfana estudiante que ha madurado a marchas forzadas para salir adelante. Veremos si Aurum se decide a estrenarla, pues aún estamos esperando Karigurashi no Arrietty 

HK vs China vs Taiwán

Mientras que la cinematografía china parece aunar esfuerzos logísticos y financieros con la vieja ex-colonia británica con tal de ofrecer propuestas que enriquezcan el cine nacional sin importar demasiado las ventas al extranjero, en Taiwán parece que han encontrado la fórmula del reciclaje, importando la manera de hacer de sus coetáneos hongkoneses para intentar levantar la industria nacional. Prueba de ello son los rodajes en marcha de Lovesick, la nueva comedia romántica de la actriz pastel Ariel Lin, y del filme dedicado al mundo del boxeo Somersault Punk.

Lo que más sorprende es que directores dedicados en cuerpo y alma al cine de autor, como son Hou Hsiao-Hsien o Wong Kar-Wai, apuesten por el cine comercial de artes marciales. Así, mientras que Hsiao-Hsien presentará Assassin, cinta protagonizada por la sensual Shu Qi y en la que encarnará a una jovenzuela instruida en el arte de la lucha por una serie de monjes, el realizador de la subyugante Deseando Amar ha decidido retomar su instinto mareante por el wuxia (como ya hiciese en Ashes of Time) y atreverse con un filme de kung-fu envuelto de un secretismo extremo, pero que será protagonizado por Tony Leung Chiu-Wai, Zhang Ziyi y Chan Chen y coreografiado por el mismo Yuen Woo-Ping   

Pero para artes marciales auténticas os emplazamos a The New Shaolin Temple, que pretende aprovecharse de la antigua saga protagonizada por Jet Li y focalizando en el aspecto histórico. Entre las filas de esta esperada versión, que ofrecerá el director de acción Benny Chan, se encuentra un Andy Lau que pretende recuperar el status quo que se merece, poniéndose al servicio de las enseñanzas de los monjes shaolines. Contando además con que Tsui Hark se encuentra filmando en estos mismos instantes The Flying Swords of Dragon Gate, volviendo a reunirse con unos de los actores que más dinero le han reportado en el pasado: Jet Li, que regresa por enésima vez en el cine chino después del experimento con Los Mercenarios de Stallone. Este wuxia toma las bases de New Dragon Gate Inn (Raymond Lee, 1992), una recomendable cinta de espadachines, monos borrachos y espíritu pulp, situada en el corazón del desierto, y que asimismo rehacía el filme taiwanés original firmado en 1966 por el gran King Hu. Todo apunta a que la dividirá en dos largometrajes, uno llegaría a finales de este mismo año, y el otro en la segunda mitad del 2012 (si es que Roland Emmerich, los mayas y la trola de Nibiru nos dejan verla).

El cine estereoscópico parece que también ha dejado de ser una moda pasajera en Asia, estableciéndose como el formato ideal para visualizar cualquier filme relacionado con la acción, las artes marciales, el terror o la animación. En esta última categoría se enmarca la cinta infantil The Legend of a Rabbit (no por casualidad, en el calendario chino, el 3 de Febrero empieza el año del conejo), que ha sido dirigida por la directora de la sección de animación de la Academia China de Pequín, y que promete emociones a raudales para los más pequeños: un conejo con dotes para las artes marciales debe encontrar a la hija de su difunto maestro, pero no lo tendrá fácil, pues como cualquier cinta de tortas, deberá enfrentarse con unos cuantos enemigos. Asimismo, la esperanza china para reventar las taquillas internacionales se encuentra en el proyecto de adaptar el mito del ‘Yeren’ (una criatura parecida al yeti tibetano) en un blockbuster en 3D de esos que te zampas las palomitas a los diez primeros minutos. El filme se ambientará en los bosques de Shennongjia (donde fue divisado por última vez) y costará alrededor de los 12 millones de euros (100 millones de yuanes aproximadamente). En sus cines a partir de verano.

Ciertamente, preferimos ponernos las gafas polarizadas para disfrutar de la experiencia de ver en tres dimensiones a un conejo parlanchín o a un monstruo científicamente improbable, antes de reencontrarnos con Johnnie To y Wai Ka Fai a modo de comedia romántica en Don’t Go Breaking my Heart. Significará un rencuentro para estos dos amigos cineastas, pero francamente: los seguimos prefiriendo en los fríos thrillers que tan buenos resultados comerciales y artísticos han cosechado en el pasado reciente. En cambio sí que tenemos todas las esperanzas puestas en que The Enchanter, la nueva propuesta de Derek Kwok, no sea tan radical como su desconcertante The Moss. Mucho más miedo nos da el proyecto anunciado por Derek Yee al pretender mezclar una bonita historia de amor con magos: esperemos que no sea un encubierto remake de la espantosa El Aprendiz de Brujo (¿se dejará Tony Leung Chiu-Wai las mismas greñas que Nicolas Cage?) pasado por el tamiz de la comedia romántica cantonesa. Y viendo los teasers de The Piano in a Factory, codirigida entre Zhang Meng y Kwak Jae-young (My Sassy Girl), auguramos un buen año chino con respecto a los melodramas. Aunque para drama el nuestro, que deberemos implorar a los dioses taoístas para gozar de todas ellas en Occidente.

Artículos relacionados:
Asian Tour Cinema 2011 (1ª parte)
Asian Tour Cinema 2011 (3ª parte)

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Gangster Rock (Taiwán, 2010)

De nuestro colaborador Francisco Nieto

Año: 2010
País: Taiwán
Director: Chie Jen-Hao
Protagonistas: Duración: 104m.
Van Fan, Leon Jay Williams,
Zhou Chuchi, Shiou
Género: Comedia/Musical

Más información:
Sinopsis: Un joven gangster va a una compañía discográfica para cobrar una deuda y se encuentra con que su propietario ha huído, dejando abandonada una banda de rock en su partida. El gangster se hace cargo del negocio, y descubre que la industria del entretenimiento es más peligrosa que el mundo de las pandillas, sobretodo cuando deba lidiar con las grandes compañías y sus tiburones.

Crítica: Es bien sabido que dos de los géneros cinematográficos que más aceptación tienen entre el público asiático en general y el taiwanés en particular son los musicales y los films de gangsters. El director de esta comedia, Chie Jen-hao, a quien recordamos por su anterior film Buttonman, ha decidido agrupar ambas vertientes y nos ofrece un cóctel explosivo de acción y comedia a partes iguales. La cinta, por desgracia, no ha sido muy bien recibida por la crítica, aunque existen algunos aspectos que la salvan de la quema. Uno de ellos es su falta de pretensiones; en ningún instante intenta parecer lo que no es, invitando al espectador a sumirse en la hilarante peripecia de unos músicos sumidos en un constante infortunio que buscan ver cumplido su sueño de alcanzar fama y dinero.  Las actuaciones son correctas, destacando la presencia de Leon Jay Williams en el rol de pandillero metido a manager, y a quien pronto veremos en la segunda parte de My Sassy Girl. De todas formas, si que es cierto que la trama pierde fuelle a medida que avanza; los chistes son bastante irregulares y hay cierto gusto por filirtear con el slapstick (esas persecuciones tipo Benny Hill que para nada ayudan a apuntalar la historia). La presencia femenina es simplemente anecdótica y no aporta nada al conjunto, ya que se trata de resaltar sobremanera conceptos como la amistad y el compañerismo (en este caso exclusivamente masculino). En definitiva, una película a la que no debemos exigirle mucho, y sólo entonces pasaremos un rato cuanto menos distraído.

Lo mejor: Esa banda de rock que homenajea a Kiss. Sencillamente impagables.
Lo peor: No es muy original, y se nota lo ajustado de su presupuesto.

domingo, 10 de octubre de 2010

Monga:el uno de los nuestros taiwanés

De nuestro colaborador Óscar Sueiro

Si antes de entrar en la sala de  proyección me hubieran dicho que se trata de la última película de Takashi Miike, hubiese colado perfectamente. Monga empieza con forma  y  estilo muy parecidos a Crows Zero y sigue como una película  de jóvenes iniciados en la mafia yakuza, a las que estamos tan  acostumbrados en este Festival. Sólo que en esta ocasión el marco  es Monga, un barrio de Tai Pei.
 El tono ligero de los primeros actos y el irremediable cariño que le coges a los protagonistas, augura que  las cosas se van a poner feas, y es que de hecho, no podía ser de  otra forma si juegas a ser gángster.
Personajes carismáticos, fotografía estupenda y un buen guión, hacen de Monga un entretenimiento asegurado para cualquier fan de esta vertiente del cine oriental. Si  tuviera que poner algún pero, aludiría al exceso de metraje que se  solventaría eliminando un par de tramas que no suman nada de manera  sustancial, y que sin ellas y sin esos veinte minutos de más, estaríamos ante un film casi redondo. Sea como sea, desde aquí  recomiendo su visionado ahora que ya sabéis por donde van los tiros.
Parece que los taiwaneses le están cogiendo el pulso al cine negro.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Yi Yi, el film más reconocido de Edward Yang a la venta en DVD

Yi Yi está compuesta por luces y sombras, por personajes positivos y otros negativos que intentan equilibrar una invisible balanza de fuerzas que nos llevan de un extremo a otro de la percepción que podamos tener entre sensatez y mezquindad. De alguna manera, todos se encuentran perdidos, todos cometen equivocaciones o se sienten tentados a cometerlas, todos sienten que algo no funciona en sus vidas… todos son infelices aunque no lo demuestren.


Yi Yi es de esas películas que nos enseñan a ser mejores personas; una película sobre las cosas que nos hacen felices, que nos parecen bellas y que nos aportan algo sustancial a nuestras vidas. Y entre esas cosas, está el propio cine. Yi Yi está disponible a la venta desde el 23 de Junio.

Para más información: Cameo Media