lunes, 17 de octubre de 2011

La frase de la semana: II Semana de Corea en Málaga


“No entiendo por qué Corea, en vez de ser una joya de los tour-operadores, no aparece siquiera en los catálogos. Reúne todos los requisitos que el turista busca para sus vacaciones".
Turista español tras su primer viaje a Corea.

Después de más de diez días inmersos en el Festival de cine de Sitges, uno podria levantarse el lunes con la mirada triste, ya que ese día no tiene cinco o seis películas por delante. Uno llega a casa finalmente, se tumba en el sofá y empieza a analizar día a día las experiencias que ha vivido: el encuentro con los directores coreanos, la película de animación favorita, el film sorpresa...

Este año... vamos a tener que posponer esta actividad.... Después de doce días frenéticos, nos aguarda un día de calma (hoy), porque mañana cogemos el avión para trasladarnos a Málaga donde a partir de esta mañana se celebra la II Semana de Corea; un compendio de actividades destinadas a elevar el nivel de conocimiento de los estudiantes de la universidad sobre Corea, en forma de un conjunto de actividades: curso de cine, taller gastronómico, teatro, encuentros literarios, en la semana del 17 al 21 de octubre.


Dentro de las actividades que se desarrollarán en la UMA, CineAsia presenta el curso "Korean Film-Culture: Innovación, gastronomía, turismo y cultura pop través del cine coreano". Realizaremos un recorrido a lo largo de cuatro etapas en las que repasaremos diferentes aspectos de la gastronomía coreana y su posicionamiento dentro de la gastronomía asiática e internacional, un viaje por la geografía de Corea y valoración del crecimiento de su turismo, sin descuidar diferentes apartados de la cultura pop (música, series de televisión, etc…) y un elemento que une a los anteriores: la utilización de la tecnología, como elemento diferenciador y potenciador del crecimiento coreano. Todos estos apartados vistos desde el prisma cinematográfico.
Nos vemos a partir de mañana en Málaga.
Información actividades UMA ASIA

miércoles, 12 de octubre de 2011

Sitges 2011: Día 3. Sábado 8 de Octubre: Kim Ki-duk reta a Sex and Zen

Momento de calma en Sitges. Hay que aprovecharlo. Mientras una parte del equipo se encuentra en estos momentos con Na Jong-jin (que esta mañana ha presentado The Yellow Sea, un film que ha entusiasmado tanto al público y a la crítica), la otra (es decir el que esto os escribe) ayudado por Patricia y Victor, de El Pozo de Sadako, hemos decidido abrir el stand...

(Tres días más tarde)

Sitges es fantástico... Lo que era un momento de calma se convirtió minutos más tarde en tres días de locura  colectiva en la que lo máximo que hemos podido hacer es twittear y andar actualizando facebook. Vamos a intentar recuperar la crónica de la jornada. El coreano Kim Ki-duk presentaba en el Prado Arirang, un "falso-documental" o no, con el que regresaba al mundo del cine tras entrar en una depresión que le ha acompañada a lo largo de los últimos años. Desengañado del cine, el realizador se desnuda ante la cámara y el espectador a lo largo de 100 minutos. ¿El resultado?

El cineasta Rakeysh Omprakash Mehra (Delhi-6, 2006), junto al documentalista Jeff Zimbalistnos nos ofrecen en Bollywood The Greatest Love Story Ever Told un recorrido por los últimos sesenta años del cine popular indio en los que la música, la danza, el colorido y, evidentemente, el romance se han convertido en el epicentro de las preferencias del público y han llevado a su industria de cine a ser una de las más importantes del mundo en términos numéricos. Un vido-clip gigante que aúna la emoción con la tragedia, la sonrisa con el llanto; que nos descubre esas pasiones que muchas veces, más de las que deberíamos, hemos perdido a la hora de entrar a una sala de cine.

Y para los más noctámbulos, el Auditorio les tenía reservada la traca final... esta vez en 3D, para que las glándulas mamarias de las protagonistas de Sex and Zen 3D: Extreme Ecstasy pudieran contemplarse con propiedad, convirtíendo el film en una orgía de dagas voladoras, escotes desbocados y lujuria en tres dimensiones. La película se ha convertido en la película más taquillera de toda la historia de Hong Kong.

CineAsia

martes, 11 de octubre de 2011

Arirang (Corea, 2011)

Después de tres años de espera, el autor coreano de prestigio mundial, por fin sale del ostracismo al que él mismo se había sometido y nos regala una pieza maestra que espero sepáis apreciar.
Arirang es esencialmente un documental, un auto-retrato, pero mezcla elementos de ficción, docu-drama, y falso documental que se nutre del ya demostrado talento del director, de un poco de verdad y otro tanto de cara dura. Para que me entendáis, os pongo en antecedentes: Kim K-duk se apartó de la cinematografía por el trauma que le causó un accidente de rodaje en el que casi muere una actriz. Esto sumado a las traiciones que sufrió por parte de jóvenes creadores que él había apadrinado, le hizo caer en una depresión e irse a vivir en condiciones un tanto lamentables a una casa de la montaña.
Hasta aquí, todo es cierto, y quiero creer, que el documental se gesta con intenciones puras, como un auto-retrato y un desahogo. Principalmente quiere hacer entender a la gente por qué ha dejado de hacer películas. Kim Ki-duk se graba a sí mismo, su rutina, una especie de entrevista cruel que le hace un amigo, incluso un momento genial de meta cine en el que conversa con su sombra. Estoy seguro de que, como extraordinario contador de historias que es, se da cuenta de que el material que tiene entre manos es valiosísimo, y que no sólo puede redimirlo, sino que será el empujón que lo saque de miseria en la que se dejó caer. A partir de aquí empieza el artificio, no sólo con el poder que otorgan la sala de montaje y el falseo de situaciones, sino que recurre a la más absoluta ficción pasando por la autoparodia, cumpliendo así una fantasía de venganza como si de un personaje de sus películas se tratara.
El dominio del lenguaje cinematográfico, del documental, el juego de dudosa moralidad que lleva a cabo aprovechándose de su propia desgracia, la valentía que tiene al desnudar su alma y enseñárselo al mundo, tiene para un servidor, un valor incalculable que hará las delicias de muchos profesores y críticos que estudian los conceptos de autoría, ética, y de las interminables posibilidades del poco conocido cine documental. Y como no, de cualquier espectador con ciertas inquietudes. Imaginaos por un momento, que directores a los que admiramos copian el formato. Un auto-retrato de éste calibre de la mano de David Lynch no tendría precio, o de Stanley Kubrick en su día, etc. Personas tan contaminadas por su educación audiovisual que nunca podríamos saber a ciencia cierta si se confiesan o nos manipulan, pero en todo caso, resultaría un juego fascinante como lo ha sido Arirang.
Sueños a parte, el formato tiene valor independientemente de lo que te interese el autor, pero es obvio que se multiplica por dos si has seguido su carrera. En fin, no me atrevo a decir que sea un falso documental porqué hay mucha verdad y sinceridad en él, y creo que efectivamente documenta esa fase de depresión del autor coreano. Pero también creo que la depresión se pasó de golpe cuando empezó a editarlo y a potenciar sus lecturas y posibilidades, que al fin y al cabo era un deseo que él mismo expresa en su película; volver a hacer cine. Y para eso, si hace falta engañar, humillarse y llorar, se hace.
Lo mejor: una obra maestra, nos guste o no.
Lo peor: no lo conozco en persona.
De nuestro colaborador: Óscar Sueiro

Sex and Zen 3D: Extreme Ecstassy (Hong Kong, 2011)

Año: 2011
País: Hong Kong.
Director: Cristopher Sun Lap Key.
Duración: 129 m.
Género: Comedia Erótica.
Protagonistas: Hiro Hayama, Saori Hara,
Leni Lan, Kirt Kishita.

Sinopsis:
Wei Yangsheng, un erudito perteneciente a la Dinastía Ming, piensa que la vida es muy corta y que lo único importante es perseguir el placer sexual máximo mientras el tiempo lo permita. En estas conoce a Tie Fei, la bella hija de un monje taoista, con la que se casa al caer rendidamente enamorado. Las dificultades comenzarán cuando los encuentros amorosos entre marido y mujer sean un auténtico descalabro y ambos conyugues deban buscar otro “tipo” de satisfacciones acudiendo a personajes mucho más versados en las artes amatorias. Pero no todo será paz y armonía en un Reino donde los favores (sexuales) se pagan a un precio demasiado elevado. 


Crítica:
Sex and Zen fue una comedia erótica rodada en Hong Kong en 1991 dirigida por Michael Mak y protagonizada por Lawrence Ng y Amy Yip. Basada de manera más o menos fidedigna en un relato erótico del siglo XVII escrito por Li Yu, este film significó el inicio de una fructífera saga que se concretó en dos secuelas posteriores, hasta llegar veinte años después a esta Sex and Zen 3D: extreme eccstassy que ahora nos ocupa. Vaya por delante el revuelo que esta película causó en la fecha de su estreno en toda la China Continental, dado que se publicitó como la primera película pornográfica rodada en tres dimensiones en todo el mundo. Hordas de ávidos espectadores deseosos de poder disfrutar de lo nunca visto antes en pantalla se desplazaron a Hong Kong como en su día nuestros padres y abuelos cruzaban la frontera con Francia para deleitarse con las películas que el régimen prohibía. En cuanto a la propuesta fílmica se refiere hemos de decir que Sex and Zen 3D da lo que promete pero siempre sin lanzar las campanas al vuelo, ya que va muy justita de guión y los actores destacan más por sus virtudes contorsionistas que por sus dotes actorales. Seguramente para las mentes orientales más retrógradas lo que este film nos enseña puede resultar escandaloso y provocador, pero cuando un espectador occidental se enfrenta al film no puede más que esbozar una sonrisa cómplice ante lo que no deja de ser un mero divertimento sazonado con unas cuantas escenas picaronas dignas del mejor Álvaro Vitalli o los ínclitos Esteso y Pajares. Es cierto que el despelote es continuo y en 3D todo parece cundir más, pero también lo es que la censura ha hecho estragos en las escenas más subidas de tono y no incomodarían ni al mismísimo Arcipreste de Hita (de todas maneras por la red ya circulan las versiones en alta definición sin censurar y director´s cut con multitud de añadiduras). Algunas secuencias son pura antología del surrealismo visual: aquella en la que dos de los protagonistas practican una especie de coito aéreo agarrados a una correa de hierro o aquella otra en la que se practica a pelo un cercenamiento viril para sustituir el miembro por otro, en principio de caballo, y finalmente de mono (sic), sin resistirnos a desvelar que incluso se puede llegar a levantar una rueda de carro metiendo el pene por su eje (para que tomen nota los programas del tipo “El hombre más fuerte del mundo”).

El metraje es excesivo, lo que repercute de manera acusada en el ritmo de lo narrado; y como suele ocurrir en casi todas las películas de esta guisa sobran casi todos los trozos dialogados. El director se permite el lujo de ir soslayando pequeños homenajes a diversos géneros típicos de la cinematografía china: desde los wuxia, pasando por la comedia más alocada y las películas de artes marciales, e incluso se permite ciertos filirteos con el cine de terror, todo ello desde una perspectiva marcadamente machista donde las mujeres son meros objetos sexuales cuyo único objetivo en su vida es dar gozo y deleite al macho cabrío.
En definitiva, un film acartonado con cierto olor a naftalina que no se puede desdeñar en su totalidad dados los medios digitales (se nota hasta el último yen gastado) y humanos (los actores deberían cobrar un plus por su desenfreno físico) empleados.   

Lo mejor: Algunas escenas de sexo son originales y están muy bien rodadas.
Lo peor:  El guión desbarata cualquier acercamiento mínimamente serio al asunto.

De nuestro colaborador: Francisco Nieto

domingo, 9 de octubre de 2011

Sitges 2011: Día 2. Viernes 7 de Octubre: El samurai sin espada se enfrenta a la corrupción coreana

Sitges es realmente fantástico.  Hace dos días que intento completar esta entrada en el blog, y la verdad: ¿me habré introducido en el bucle de Atrapado en el Tiempo? Sí, me levanto por la mañana... sí, conecto el ordenador... pero a partir de entonces todo se repite: el ordenador se queda conectado en la mesa que nos han instalado en el stand, y al cabo de 12 horas yo mismo me encargo de apagarlo. Líneas escritas: ninguna. Y así llevo dos días.

Hoy, domingo, unas horas antes de que nos llegue la invasión de fans de Gantz he decidido acabar con la maldición, y voy a intentar sintetizar...el viernes cineasiático que vivimos, antes de que el despertador me devuelva a la realidad (y deje de teclear).

De Japón nos visitaron dos de los grandes. Sono Sion regresa al leit motiv de su última película Cold Fish para describirnos el descenso a los infiernos de una persona; sustituyendo la violencia que impregnaba  a este film por el sexo en Guilty of Romance. Con una primera parte que funciona milimétricamente, y que nos aboca a una segunda donde la perversión campa finalmente a sus anchas. El director de Dainiponjin y Symbol regresaba este año a Sitges con la historia de un samurai decadente acompañado por su hija, y la última misión que emprende: hacer reír al hijo de su señor feudal. El humor y la empatía que destilan todos y cada uno de los personajes de Scabbard Samurai, hacen de las citas de este año en Sitges.

Películas que también pudieron verse el viernes en Sitges: The Unjust (Corea del Sur), The Begalí Detective (India/EE.UU), Kotoko (Japón), Night Fishing (Corea del Sur).
Lo mejor del día: La verdad, no me acuerdo. Pasaron tantas y tantas cosas...(¡Y eso que solo estamos a domingo!)
La anécdota de la jornada: Preparando la presentación de Ryo Seung-wan. Recordamos su estancia en Sitges y como se comió literalmente una revista de CineAsia.
La película recomendada: Scabbard Samurai

CineAsia

sábado, 8 de octubre de 2011

Scabbard Samurai (Hotoshi Matsumoto. Japón, 2011)

Los que disfrutamos como enanos con Symbol (2009), teníamos muchas ganas de visionar el nuevo trabajo de Matsumoto, y las expectativas que habíamos depositado en su nuevo proyecto han sobrepasado la media: Scabbard Samurai es una maravilla de principio a fin, no solamente por toda la comicidad que desprenden algunas de sus alocadas escenas, sino porqué demuestra que el también comediante de Kansai es un sentimental empedernido. Y es que había maneras y maneras de narrar la patética historia de un ronin que vive como un mendigo junto a su pequeña hija y que es reclamado por un daimyo (señor feudal), con el que había mantenido un fuerte linaje en el pasado, para que haga reír al principito heredero. La única condición que se le impone es que si no lo logra deberá cometer seppuku. Podía haberse explicado de forma lineal, con un tempo tedioso y en definitiva a la manera clásica de un jidai-geki; o por el contrario había la opción de aplicar la máxima del todo vale para hacer reír a la audiencia y convertirla en una sucesión de secuencias de humor absurdo al más puro estilo Takeshi’s Castle. Matsumoto ha combinado ambas opciones en un solo filme de resultados asombrosos, convirtiéndolo en una tragicomedia de época en la que es muy fácil pasar de la risa al llanto en pocos segundos.  Y es que no cuesta demasiado apiadarse de ese viejo paria que solamente conserva la funda de su katana como recuerdo del samurai que fue, pues detrás de su abatimiento moral y su demacrado aspecto físico aún queda esa alma de guerrero imbatible que reservará su último aliento para salvar a su hija; un gesto de amor que a pesar de su patetismo lo honra como persona y como progenitor.

Precisamente ese patetismo llega a su máximo paroxismo cuando debe poner en práctica los trucos más estúpidos que se han visto en una pantalla desde hace bastante tiempo, para provocar la sonrisa del príncipe autista (bautizada por el daimyo como “la gesta de los 30 días”). Puede que la repetición sistemática de esas bromas absurdas, juegos de malabares y otras burradas sin sentido terminen con la paciencia de los que ya de por sí no soportan el humor nipón. Aunque escuchando las carcajadas de la audiencia del Auditori, creo que en general ha tenido una respuesta positiva, llevándose una ovación final entre los allí presentes. Lo ideal es aguardar hasta los últimos quince minutos, pues es en donde Matsumoto da la última vuelta a la tortilla, mostrando una sensibilidad extrema hacía todos sus personajes. Es entonces cuando nos damos cuenta que, detrás de ese cómico ambulante, hay un excelente narrador que consigue embriagarnos con sus deslumbrantes relatos poblados por una serie de personajes marginales que convierten la locuacidad en una abstracción artística (los diálogos que establecen los dos zopencos carceleros para hallar nuevas maneras de hacer despertar la sonrisa del príncipe; la diaria sentencia que dicta uno de los consejeros después de que haya fracasado el invento en cuestión, expresada en diversas tonalidades en función de lo demencial que haya sido la burrada ofertada por el viejo ronin; o la letra de la canción final repleta de silogismos entorno al mundo samurai). Eso sí, recomendamos que os llevéis un paquete de pañuelos, pues es casi imposible contener las lágrimas en sus últimos minutos, aunque en realidad no son llantos de tristeza ya que como manda la tradición nipona budista en algún punto confluirán nuestras almas, y es en ese respetuoso recoveco espiritual, que tal y como vemos en el filme traspasa de generación en generación, en dónde el antiguo samurai devora mazorcas nos volverá hacer reír.

Scabbard Samurai pues es una de las mejores producciones japonesas del presente año, y una firme candidata a convertirse en el mejor filme asiático del 2011. Y si me equivoco, siempre tendré tiempo de cometer seppuku.
 
LO MEJOR: La canción del desenlace, que sirve de despedida para un personaje.
LO PEOR: En algunas escenas cortarías al principito a láminas… 

Por nuestro colaborador Eduard Terrades Vicens

The Unjust (Ryo Seung-wan. Corea 2011)

Al director Ryoo Seung-wan (Arahan, City of Violence) se le suele asociar con el cine de acción, con un cine entretenido y trepidante, pero siempre mostrado con un enfoque inteligente, y divertido. Con su última película, The Unjust, un dramático y oscuro thriller en el que la corrupción se filtra por todos los organismos gubernamentales y la sociedad surcoreana, da un paso adelante en su carrera pero sin olvidarse del entretenimiento y aligerándola con ciertos toques de humor negro.Sin perder en ningún momento su estilo, la energía, el cinismo y la brutalidad de sus trabajos anteriores, Seung-wan logra con esta atrevida película que presenta a Seul como una ciudad de corrupción, una perfecta unión entre el cine comercial más inteligente con el artístico.

La desesperación empieza a surgir entre la policía, la fiscalía e incluso el gobierno, por las fuertes críticas que están recibiendo por parte de la población que con ansias espera que las autoridades pertinentes atrapen a un estremecedor asesino en serie que está aterrorizando a la sociedad. Para acallar a la masa, se decide montar "un teatro" con un falso culpable para dar por terminado el caso; en el eje central de este "show" se ven envuelto diversos personajes, entre ellos policías corruptos, fiscales con ansias de poder y mafiosos codiciosos.

Esta intensa película repleta de ironía: mientras que el criminal elude la ley, los que deberían hacerla cumplir se comportan como auténticos criminales, lo que la hace diferente. No hay nadie que luche contra ella injusticia y la corrupción, son todos personajes amorales, anti-heróicos, sin honor y justicia. Y es que parece que los "injustos" son capaces de atrapar y arrastrar a la persona más recta e inocente y convertirla en uno de ellos, a este camino de "suciedad" se ve arrastrado uno de los protagonistas, un aparentemente incorruptible policía interpretado por Hwang Jeong-min (Happiness). El hermano menor del director, Ryoo Seung-beom (Arahan), de nuevo vuelve a tomar uno de los papeles principales de la película, el de un fiscal "pasado de vueltas". Nuestro tercer protagonista es el interpretado por Yoo Hae-jin (Moss), un matón muy ambicioso convertido en un despiadado empresario de la construcción.

Alrededor de estos tres actores que presentan unas interpretaciones increíblemente sólidas y soberbias, y sus personajes que chocan por sus fuertes personalidades, por su egoísmo y crueldad, aparecen un sin fin de secundarios de lujo, a cada cual más corrupto que no dudarán en manchar con su suciedad a todo el mundo que les rodea, gente con poder que maneja a las personas como simples peones, y que a pesar de estar detrás de todo, como en la vida misma, no caerán junto a los simples "mandados".
The Unjust es una compleja, deprimente y pesimista (a la vez que realista) película, que incita al espectador no solo a disfrutar del espectáculo sino a reflexionar. Aun así, a pesar de toda la complejidad y profundidad que nos presenta la película a todos los niveles, en ningún momento se pierde de vista el entretenimiento, y cuenta con un ritmo endiablado, que apenas te deja tiempo para asimilar los múltiples giros del guión que viene firmado por Park Hoon-Jung, quien también escribió para Kim Ji-woon la controvertida I Saw The Devil.

Lo Mejor: Lograr que una película con un tema tan crudo sea altamente entretenida. El trio protagonista.
Lo Peor: Ir con otras expectativas.